Un impactante episodio ocurrió frente a la Isla Norte de Nueva Zelanda, donde el nadador británico Rob Howens y su hija pequeña fueron rodeados por un grupo de delfines mientras se encontraban en el mar. Según testigos y socorristas, los animales formaron un círculo protector alrededor de ambos y los guiaron hacia la orilla, luego de detectarse la presencia de un tiburón blanco de aproximadamente tres metros.
Durante cerca de 30 a 40 minutos, los delfines mantuvieron su formación, utilizando golpes de cola y movimientos coordinados para ahuyentar al depredador. El grupo solo se dispersó cuando el tiburón se alejó, permitiendo que padre e hija regresaran a salvo. El hecho es considerado un notable ejemplo de la inteligencia social y comportamiento protector que pueden desarrollar estos mamíferos marinos.





