Este 9 de febrero se marca un hito para la Región de O’Higgins con la puesta en marcha del nuevo sistema de justicia juvenil, tras el cierre definitivo de los antiguos centros del Sename en la zona. La medida representa un giro estructural en la forma en que el Estado aborda la responsabilidad penal adolescente, dejando atrás un modelo duramente cuestionado por vulneraciones de derechos, precariedad institucional y escasos resultados en reinserción.
El nuevo sistema se sustenta en principios de protección integral, especialización y reinserción social efectiva. A diferencia del esquema anterior, incorpora programas educativos y terapéuticos individualizados, acompañamiento psicosocial continuo y coordinación interinstitucional con salud, educación y trabajo, con el objetivo de reducir la reincidencia y favorecer trayectorias de vida alejadas del delito.
Autoridades regionales destacaron que el cambio responde a estándares internacionales en materia de infancia y adolescencia, alineados con compromisos de derechos humanos asumidos por Chile. Asimismo, se enfatizó la separación entre sanción y castigo, privilegiando medidas socioeducativas proporcionales y el respeto al debido proceso.
Desde organizaciones de la sociedad civil se valoró el cierre de los antiguos recintos del Sename como una señal necesaria, aunque se advirtió que el éxito del nuevo sistema dependerá de financiamiento sostenido, capacitación del personal y evaluación permanente de resultados. En ese sentido, se anunció un plan de seguimiento con indicadores de reinserción, continuidad educativa y acceso a redes comunitarias.
Con esta implementación, la Región de O’Higgins se convierte en referente del proceso de transición hacia un modelo que busca responsabilidad con oportunidades, colocando en el centro la dignidad y el desarrollo integral de los adolescentes.





