La doctora en Física y académica de la Universidad Diego Portales aborda de manera sencilla cómo la presión atmosférica modifica el punto de ebullición del agua y, con ello, la forma en que cocinamos en lugares de gran altitud.
¿Por qué un huevo puede tardar mucho más en cocinarse en una montaña que al nivel del mar? La respuesta está en la física. Alejandra León Zapata, académica del Instituto de Ciencias Básicas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Diego Portales, utiliza este ejemplo cotidiano para explicar cómo la presión atmosférica influye directamente sobre la temperatura a la que hierve el agua. Ingeniería y Ciencias
A medida que aumenta la altitud, la presión atmosférica disminuye. Esto permite que las moléculas de agua pasen al estado gaseoso a una temperatura menor. Al nivel del mar, el agua hierve cerca de los 100 grados Celsius, pero en lugares situados a varios miles de metros de altura puede hacerlo a temperaturas considerablemente menores.
Esto genera una situación que muchas veces resulta contraintuitiva: el agua puede estar hirviendo y, aun así, no estar lo suficientemente caliente como para cocinar un alimento a la misma velocidad que lo haría al nivel del mar. Por eso, un huevo, papas, legumbres y otros alimentos pueden necesitar bastante más tiempo de cocción cuando se preparan en zonas de gran altura.
León explica el fenómeno recurriendo al comportamiento de las moléculas. Para que el agua líquida se transforme en vapor es necesario superar las interacciones que mantienen unidas a sus moléculas. Cuando la presión exterior es menor, esa transición ocurre con mayor facilidad y, por lo tanto, a una temperatura más baja.
La olla a presión muestra el fenómeno contrario
El mismo principio permite comprender por qué una olla a presión puede cocinar los alimentos más rápidamente. En su interior aumenta la presión, haciendo posible que el agua alcance temperaturas superiores a los 100 grados Celsius antes de transformarse completamente en vapor.
De esta manera, dos situaciones aparentemente muy distintas —cocinar en la alta montaña y utilizar una olla a presión— pueden comprenderse a partir de una misma variable física: la presión.
Ciencia explicada desde situaciones cotidianas
Alejandra León es licenciada en Física Aplicada y magíster en Ciencias con mención en Física por la Universidad de Santiago de Chile, además de doctora en Ciencias con mención en Física por la Universidad Técnica Federico Santa María. Actualmente se desempeña como académica del Instituto de Ciencias Básicas de la UDP. Ingeniería y Ciencias
Su trayectoria también está vinculada a la divulgación científica. La propia Universidad Diego Portales la ha presentado como doctora en Física, investigadora y docente con más de 25 años de experiencia, además de destacar su trabajo acercando fenómenos científicos al público mediante explicaciones en un lenguaje sencillo y cotidiano. UDP
El ejemplo del huevo en las alturas demuestra que la ciencia no está limitada a laboratorios o fórmulas complejas. Fenómenos como hervir agua, preparar alimentos o utilizar una olla a presión permiten observar directamente principios fundamentales de la física y entender mejor cómo funciona el mundo que nos rodea.




