La coordinadora del barrio, Marcia López, cuenta cómo 30 comerciantes se organizaron desde 2025, destaca el trabajo con proveedores locales y adelanta los proyectos para recuperar la historia del pueblo.
Entre las lluvias intermitentes de primavera, una mañana de sol nos reúne en un café del Barrio Comercial Placilla Urbano. Allí conversamos con su coordinadora, Marcia López, y con la artista visual Romina Barros, placillana que trabaja con el equipo. El balance aparece temprano en la conversación: «Las ventas aumentaron un 22 %», señala López, quien atribuye la cifra a una medición que Sercotec informó a la organización.
El barrio, presidido por Antonieta Canales, comenzó a trabajar en septiembre de 2025 con 30 comerciantes que, hasta entonces, ni siquiera se conocían entre todos. En poco más de un año, sus integrantes han organizado actividades, coordinado promociones y renovado las fachadas de sus negocios. Ese trabajo también ha generado oportunidades para proveedores de Placilla.
La iniciativa forma parte del Programa de Fortalecimiento de Barrios Comerciales FNDR de la Región de O’Higgins, financiado por el Gobierno Regional de O’Higgins mediante recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), aprobados por el Consejo Regional de O’Higgins (CORE), y ejecutado por Sercotec.
Para el gobernador regional de O’Higgins, Pablo Silva Amaya, «el financiamiento regional debe generar oportunidades en las propias comunas. En Placilla, el trabajo de los comerciantes también abre espacio a proveedores locales y contribuye a mejorar un barrio que forma parte de la vida cotidiana de sus vecinos. Agradezco a las y los comerciantes por este trabajo y también al Consejo Regional por todo el apoyo».
El director regional de Sercotec, Kévin Ortega, destaca que «organizar promociones, mejorar los locales y tomar decisiones en conjunto son herramientas concretas para competir. El programa acompaña ese trabajo para que los pequeños comercios puedan llegar a más clientes y sostener su colaboración en el tiempo».
En Placilla, esa colaboración comenzó con una preocupación compartida: cómo conseguir que los vecinos encontraran en su propia comuna razones para quedarse a comprar. A continuación Marcia López, coordinadora y comerciante del barrio, nos da esos detalles.
—¿Qué problema querían resolver trabajando juntos?
—Teníamos el problema de que la gente se iba a comprar a San Fernando o a Nancagua. Para hacer el pedido del mes, por ejemplo, los grandes supermercados están en San Fernando. Entonces pensamos que nosotros también podíamos ofrecer lo que la gente necesitaba. Comenzamos a mejorar nuestra forma de vender, nuestras estanterías, la presentación de las ofertas y nuestros locales. También buscamos estar más unidos. Por ahí comenzamos y la idea empezó a prender.
—Son 30 comerciantes. ¿Cómo ha sido organizarse?
—Como era la primera vez que nos reuníamos, ha sido toda una experiencia. Tenemos desde una funeraria hasta venta de alimentos para mascotas, carnicerías, panaderías, minimarkets y florerías. Abarcamos casi todo el comercio del centro de Placilla. Esta unión nos ha servido para darnos a conocer.
La diversidad de negocios también se convirtió en material para las redes sociales. Romina Barros, artista visual placillana que trabaja con el equipo del barrio comercial, comenzó a mostrar cada comercio mediante videos, concursos y promociones. A ese trabajo se sumaron actividades como la Fiesta del Barrio, Halloween y la participación en la fiesta de San Francisco.
—¿Cómo les ayudó el Programa de Fortalecimiento de Barrios Comerciales FNDR a darse a conocer?
—Entre septiembre y diciembre de 2025 hicimos por lo menos cinco eventos grandes para darnos a conocer, todos apoyados por el programa. Participaron nuestros emprendedores locales y trajimos artistas. Tuvimos mucho público. Para Halloween vino gente de San Fernando y de Nancagua, todos disfrazados. Así nos dimos a conocer rápidamente.
Las redes sociales nos ayudaron bastante. Incorporamos el trabajo de Romina, artista visual placillana a cargo de las redes sociales, y la gente joven empezó a interesarse y a comentar: «Qué entretenido lo que está haciendo el barrio».
—¿Cómo trasladaron esa difusión a las ventas de los locales?
—Romina hizo un trabajo para destacar cada comercio: preparó reels, hizo concursos por local y creó la semana de ofertas. A fin de mes reunimos las promociones de los locatarios. Pueden ser productos próximos a vencer o que tengan baja rotación. Juntamos las ofertas y las difundimos como barrio.
Nos ha ido bien: las ventas aumentaron un 22 %. Eso lo midió Sercotec; nos lo informaron en la última reunión a la que fuimos.
El trabajo compartido también alcanzó a quienes prestan servicios a los comercios. Para renovar las fachadas, el barrio recurrió a tres constructoras locales. La inversión en los negocios generó así trabajo para otros proveedores de Placilla.
—¿Cómo han participado los proveedores locales en las mejoras del barrio?
—En 2026, para las fachadas, hemos trabajado solo con proveedores locales, todos placillanos. Dimos trabajo a tres constructoras, que avanzaron en paralelo con las 30 fachadas. Cumplimos los tiempos y terminamos ese trabajo en septiembre.
Hemos empezado a darle más movimiento a la economía local y a colaborar entre todos.
—Con las fachadas terminadas, ¿qué viene ahora?
—El broche de oro es ponerle un letrero a cada local, con un diseño similar, que diga «Barrio Comercial Placilla Urbano» y el nombre del negocio. Así estaremos identificados y tendremos una imagen uniforme. Queremos mostrarlo al público cuando esté listo.
También nos aprobaron unos murales. Placilla es un pueblo con mucha identidad, que se reconoce en su gente, y queremos rescatar eso.
—¿Qué historias quieren contar en esos murales?
—Queremos rescatar a nuestros comerciantes antiguos, los primeros que hicieron cosas por Placilla. Esos locales están aquí en el centro y algunos continúan funcionando con las nuevas generaciones de las familias, incluso con sus nietas.
También queremos mostrar de qué estamos hechos: somos campesinos, agricultores, vivimos del vino. Somos un pueblo muy identificado con la
religiosidad, como ocurre con San Francisco, y queremos representarlo. En otro mural queremos destacar a personas que han hecho un gran aporte al pueblo.
Hay personas que se van a trabajar a Santiago y muchas veces vuelven solo de visita. Queremos que, cuando regresen, encuentren un pueblo más bonito, que rescata su identidad.
—¿Qué otras mejoras están buscando para facilitar las compras?
—Estamos trabajando con la municipalidad en los estacionamientos para nuestros clientes. Como barrio estamos unidos, hicimos la solicitud y hemos tenido varias reuniones. La solicitud ya está aprobada y el próximo paso es habilitar los espacios. Imagínese si, además de lo que hemos hecho, tuviéramos estacionamientos propios para que la gente pudiera acceder mejor a los comercios.
—¿Cómo ha recibido la gente los cambios en el barrio?
—Hemos empezado a darle un poco más de vida al pueblo. Yo, personalmente, no me lo quería creer, pero cuando mucha gente de afuera te dice que el barrio le ha dado más vida al pueblo, parece que una se lo empieza a creer.




