El Lamborghini del papa Francisco: un gesto simbólico convertido en ayuda humanitaria

Rancagua, Chile
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En noviembre de 2017, el papa Francisco recibió en el Vaticano un Lamborghini Huracán especialmente personalizado por la marca italiana. El vehículo, de color blanco con detalles dorados inspirados en los colores de la bandera vaticana, fue entregado como obsequio protocolar al pontífice.

Lejos de conservar el automóvil, Francisco decidió bendecirlo y firmarlo para luego destinarlo a una subasta benéfica. El vehículo fue vendido en mayo de 2018 por aproximadamente 950.000 dólares, una cifra muy superior a su valor comercial inicial.

La totalidad de los fondos obtenidos fue donada a proyectos humanitarios. Según el Vaticano, el dinero se distribuyó entre la reconstrucción de comunidades cristianas en Irak afectadas por la guerra, iniciativas de apoyo a víctimas de trata de personas y organizaciones dedicadas a la asistencia social en África.

El gesto fue interpretado como una señal coherente con el estilo pastoral del pontífice, conocido por promover la austeridad y la solidaridad con los sectores más vulnerables. Desde el inicio de su pontificado en 2013, Francisco ha optado por una vida sencilla, renunciando a lujos tradicionales asociados al cargo.

Cabe aclarar que, hasta la fecha, el papa Francisco no ha fallecido. Como jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, sus bienes personales y administración económica se rigen por normas propias de la Santa Sede, distintas a las finanzas personales convencionales.

El episodio del Lamborghini continúa siendo citado como uno de los ejemplos más visibles de cómo un símbolo de lujo fue transformado en ayuda concreta para causas humanitarias.

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