El gobierno de Japón anunció la liberación de parte de sus reservas estratégicas de petróleo tras enfrentar una fuerte caída en las importaciones de crudo provenientes de Medio Oriente, región de la que depende en más de un 90% para su abastecimiento energético. La medida fue ordenada por la primera ministra, Sanae Takaichi, como respuesta inmediata ante el riesgo de un aumento significativo en los precios de los combustibles.
Según lo informado, la decisión busca estabilizar el mercado interno y evitar impactos directos en la economía japonesa. El plan incluye también un programa de subsidios destinado a congelar temporalmente los precios de la gasolina, el diésel y otros combustibles, medida que comenzaría a aplicarse a partir del 19 de marzo.
Las autoridades señalaron que la liberación de reservas forma parte de una estrategia de emergencia para garantizar el suministro energético y proteger a los consumidores ante la volatilidad del mercado internacional del petróleo, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas que afectan el comercio global de energía.




