Desde 2013, China cuenta con una normativa destinada a fortalecer el cuidado de las personas mayores y prevenir el abandono familiar. La legislación establece que los hijos adultos tienen la obligación de visitar con frecuencia a sus padres mayores de 60 años, preocuparse por su bienestar y brindar apoyo económico cuando sea necesario.
La norma, conocida como parte de la Ley de Protección de los Derechos e Intereses de las Personas Mayores, permite incluso que los padres que se sientan abandonados puedan recurrir a acciones legales si consideran que sus hijos no cumplen con estas responsabilidades.
La medida surgió en respuesta a los profundos cambios sociales y económicos del país, donde millones de trabajadores migraron desde zonas rurales hacia grandes ciudades en busca de empleo, dejando a muchos adultos mayores viviendo solos.
Según autoridades chinas, el objetivo de la ley es reforzar la protección social de la población envejecida y preservar valores tradicionales profundamente arraigados en la cultura del país, como el respeto filial y el cuidado de los padres durante la vejez.





