Volar un dron en una zona de emergencia forestal no solo es ilegal: puede costar vidas.
Los helicópteros y aviones cisterna que combaten el fuego comparten ese espacio aéreo. Un dron que aparece sin autorización obliga a retirar esas aeronaves por seguridad, y cada minuto que se detienen las operaciones, el incendio avanza.
Así de simple: un dron retrasa el control de un siniestro y poner en riesgo a los pilotos que trabajan para protegernos.





