La Incubadora y Educación Audiovisual (IEA) compartió su experiencia en la creación de largometrajes colaborativos como estrategia de inserción profesional para egresados y jóvenes realizadores.
En el marco de los Encuentros Australes del 33º Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), la Universidad de O’Higgins participó en el conversatorio “Se está arrimando un día feliz: Estrategias de acompañamiento para la transición al mundo del trabajo”, realizado en el Auditorio Carpa de las Ciencias CECs.
La actividad, organizada por la Red Universitaria de Cine y Audiovisual (RUCA), a la cual el IEA pertenece, reunió a representantes de cinco universidades chilenas para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan los jóvenes cineastas al iniciar su trayectoria profesional y las distintas estrategias que las instituciones de Educación Superior están desarrollando para acompañar ese proceso.
En representación de la Región de O’Higgins participaron Ricardo Carrasco Farfán, encargado de la
Incubadora y Educación Audiovisual, perteneciente a la Dirección de Vinculación con el Medio de la UOH, y Patricia Morales, joven realizadora beneficiaria del programa de largometrajes colaborativos impulsado la Universidad.
Durante el encuentro, la delegación presentó un modelo de acompañamiento que busca reducir la distancia entre la formación académica y el ejercicio profesional del cine. La iniciativa permite que egresados y jóvenes realizadores desarrollen sus primeras obras cinematográficas mediante la creación de largometrajes colectivos, integrados por cinco cortometrajes articulados en torno a un eje temático común.
El programa contempla financiamiento, acceso a equipamiento técnico, tutorías especializadas en guion, dirección y producción, además de acompañamiento durante las distintas etapas de realización y circulación de las obras. Su propósito es generar condiciones concretas para que nuevos cineastas puedan desarrollar sus proyectos y comenzar a construir una trayectoria profesional desde la región.
“Nuestra convicción es que la formación de un cineasta no termina cuando recibe su título. Existe una etapa especialmente compleja, que es el tránsito hacia el mundo profesional, donde muchas veces los jóvenes realizadores quedan solos frente a las dificultades de producir sus primeras películas. Con este programa buscamos tender un puente, ofreciendo recursos, acompañamiento y, sobre todo, la posibilidad real de hacer cine”, señaló Ricardo Carrasco.
Por su parte, Patricia Morales señaló que “para quienes estamos dando nuestros primeros pasos en el cine, contar con una oportunidad como esta significa mucho más que recibir apoyo para realizar una película. Es poder enfrentarnos a un proceso profesional, aprender a trabajar colectivamente, tomar decisiones creativas y sentir que nuestras historias tienen un espacio para existir”.




