El proyecto estudiantil, que nació para mejorar el uso de los puntos verdes en el Campus Rancagua, se transformó este año en una iniciativa itinerante que recibió la postulación de más de 40 establecimientos educacionales.
Lo que comenzó como una respuesta a un problema cotidiano dentro de la Universidad de O’Higgins (UOH) hoy recorre colegios de la región. Eco–escuela UOH surgió a partir del mal uso de los puntos verdes instalados en la institución, y en su primera versión se enfocó en promover la educación ambiental dentro del Campus Rancagua. Eco–escuela UOH es uno de los proyectos adjudicados por el Fondo Incuba gestionado por la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la casa de estudios, destinado a apoyar distintas iniciativas estudiantiles.
Francisca Herrera Rosales, estudiante de último año de Pedagogía en Ciencias Naturales y coordinadora del proyecto, explica que la nueva etapa respondió a una demanda concreta, pues «nos dimos cuenta de que muchos colegios nos invitaban a llevar nuestras actividades a sus establecimientos, y ahora los visitamos en esta versión itinerante del proyecto, en la que realizamos talleres medioambientales y
montamos stands con actividades».
La convocatoria superó ampliamente lo previsto: aunque el proyecto contaba con cupos muy limitados, se inscribieron más de 40 colegios de distintas comunas de O’Higgins. Según su coordinadora, la recepción en cada visita ha sido muy positiva y confirma una necesidad que aún no está cubierta.
«Hemos notado que hay una necesidad de educación ambiental, y aunque no logramos abarcar todo, estamos avanzando en el proyecto para lograrlo», afirma Herrera.
La iniciativa también ha comenzado a extenderse hacia el Campus Colchagua, gracias a la colaboración del Centro de Estudiantes de Ingeniería Ambiental, con quienes han desarrollado actividades en conjunto.
A esto se suma un nuevo proyecto, desarrollado en el marco del consorcio de universidades, que contempla la instalación de paneles informativos en los puntos verdes de los campus Rancagua y Colchagua, con el objetivo de reforzar las buenas prácticas de reciclaje en ambas sedes de la UOH.
Con esta proyección, Eco–escuela busca conectar a las dos sedes de la Universidad en torno a un mismo propósito. El Campus Rancagua, donde se gestó la primera versión del proyecto, se mantiene como punto de partida de sus actividades, mientras que el Campus Colchagua, en San Fernando, se suma como un nuevo espacio para acercar la educación ambiental a la comunidad universitaria y a los establecimientos del sur de la región. De esta forma, la iniciativa amplía su alcance territorial y fortalece el vínculo entre ambos campus a partir del trabajo colaborativo entre estudiantes de distintas carreras.




